¿Tengo un esguince mal curado?

Un esguince mal rehabilitado puede llevar a complicaciones a largo plazo y afectar significativamente la calidad de vida. Si has practicado algún deporte o has sufrido una torcedura de tobillo y aún sientes molestias, es posible que estés lidiando con un esguince crónico.

En este artículo, exploraremos en detalle qué es lo que produce un esguince, los grados de esguinces, los síntomas a tener en cuenta y cómo puedes abordar este problema de manera efectiva.

 

Empecemos por lo básico… ¿qué es un esguince?

Un esguince es una lesión de los ligamentos, las bandas de tejido que conectan los huesos entre sí. Un esguince se produce cuando estos ligamentos se estiran o se rompen debido a una torcedura repentina o un movimiento brusco. Además puede generar problemas adicionales como elongación de músculos, inflamación de tendones y otros problemas en estructuras alrededor del esguince. Los esguinces de tobillo son particularmente comunes y pueden variar en gravedad. Existen diferentes grados de esguince según su gravedad.

Esguinces de grado I

Este es el esguince más leve, donde los ligamentos están estirados pero no rotos. Los síntomas incluyen dolor leve y algo de hinchazón. La función del grado I generalmente se recupera rápidamente con el tratamiento adecuado.

Esguince de grado II

Un esguince de grado II implica una rotura parcial de los ligamentos. Los síntomas de un esguince de este tipo incluyen dolor moderado a severo, hinchazón significativa y cierta laxitud de los ligamentos. Puede haber dificultad para caminar y se necesita más tiempo para la recuperación.

Esguinces de grado III

Este es el esguince más grave, donde los ligamentos están completamente rotos. Los síntomas incluyen dolor intenso, hinchazón y una inestabilidad considerable del tobillo. La función del grado III requiere un tratamiento más intensivo y puede incluir la inmovilización o incluso la cirugía.

¿Qué es un esguince mal rehabilitado?

Un esguince mal rehabilitado ocurre cuando la lesión no ha sanado correctamente. Esto puede deberse a una rehabilitación inadecuada, volver a la actividad física demasiado pronto o no recibir el tratamiento adecuado desde el principio. Un esguince crónico puede desarrollarse si los ligamentos no se recuperan por completo, lo que lleva a una laxitud de los ligamentos y una inestabilidad persistente.

Si sufres un esguince y experimentas alguno de los siguientes síntomas, es posible que tengas un esguince crónico:

  • Dolor crónico o intermitente.
  • Hinchazón recurrente, especialmente después de la actividad física.
  • Inestabilidad o sensación de que la articulación se «dobla» fácilmente.
  • Dificultad para soportar peso sobre la zona afectada.
  • Rigidez y disminución de la amplitud de movimiento.

Estos síntomas pueden indicar que los ligamentos no han sanado adecuadamente y que podría haber una rotura parcial persistente o una laxitud de los ligamentos.

    Consecuencias de este tipo de esguince

    Un esguince que no se ha tratado correctamente puede llevar a problemas a largo plazo, como:

     

    • Inestabilidad crónica: La laxitud de los ligamentos puede hacer que la articulación sea más propensa a torceduras repetidas.
    • Dolor crónico: La inflamación y la irritación persistentes pueden causar dolor continuo.
    • Artrosis: La inestabilidad crónica puede aumentar el riesgo de desarrollar artrosis.

    Claves para el tratamiento de un esguince

    Una evaluación detallada por parte de un fisioterapeuta o un médico es crucial. Esto puede incluir radiografías o una resonancia magnética para evaluar la extensión del daño. Un programa de rehabilitación personalizado es fundamental para fortalecer los ligamentos y los músculos que rodean la zona afectada. Esto puede incluir ejercicios específicos para mejorar la estabilidad y la amplitud de movimiento.

    La terapia manual, como el masaje y la movilización de las articulaciones, puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la funcionalidad de la articulación. En algunos casos, el uso de órtesis o soportes puede ser necesario para estabilizar y prevenir nuevas lesiones.

    En determinados casos puede ser recomendable la terapia con ondas de choque, crioterapia, ultrasonidos, punción seca, drenaje linfático y, sobre todo, seguir las recomendaciones de un fisioterapeuta cualificado.

    Además de esto, es importante crear un plan de ejercicio terapéutico personalizado para recuperar la potencia muscular de la zona afectada de una forma segura y controlada, además de ayudar a mejorar la propiocepción y control articular para evitar inestabilidades crónicas.

    Es importante evitar actividades que puedan agravar la lesión hasta que la articulación esté completamente recuperada. En casos severos, tratamientos avanzados como la cirugía pueden ser necesarios para reparar el daño a los ligamentos.

    Prevención de futuros esguinces

    Para reducir el riesgo de futuros esguinces, considera lo siguiente:

    • Fortalecimiento: Trabaja regularmente en fortalecer los músculos que sostienen la articulación.
    • Calzado adecuado: Usa calzado que proporcione buen soporte y evita los tacones altos en el caso de lesiones de tobillo o rodilla.
    • Técnica adecuada: Asegúrate de usar la técnica adecuada en tus actividades deportivas.
    • Atención a los síntomas: Si sientes dolor o inestabilidad, busca atención médica antes de que el problema empeore.

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    En Aura Fisioterapia, estamos dedicados a proporcionar el mejor cuidado y tratamiento para los esguinces. Si sospechas que puedes tener un esguince crónico, no dudes en contactarnos para una consulta. Nuestros fisioterapeutas especializados pueden ayudarte a diseñar un plan de tratamiento personalizado que aborde tus necesidades específicas y te ponga en el camino hacia una recuperación completa. ¡Estamos aquí para ayudarte a recuperar tu bienestar y calidad de vida!