Veamos la diferencia entre artritis y artrosis

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la diferencia entre la artritis y la artrosis? Aunque a menudo se confunden, son dos enfermedades distintas que afectan a las articulaciones de manera diferente. En este artículo, exploraremos en detalle estas dos condiciones para que puedas entenderlas mejor y tomar decisiones informadas sobre tu salud articular.

¿Qué son la Artritis y la Artrosis?

Tanto la artritis como la artrosis son enfermedades reumáticas que afectan a las articulaciones, pero su origen y tratamiento son diferentes.

La artritis es una enfermedad inflamatoria que afecta a la membrana sinovial, causando dolor, rigidez y otros síntomas. Existen varios tipos de artritis, incluyendo la artritis reumatoide y la artritis psoriásica, que pueden afectar diferentes articulaciones del cuerpo, como los dedos de las manos. Estos tipos de artritis son más frecuentes en mujeres.

Sin embargo, la artrosis es una enfermedad degenerativa que afecta al cartílago de las articulaciones. A medida que envejecemos, el cartílago se desgasta y se pierde, lo que provoca dolor y rigidez en las articulaciones. La artrosis es más común a partir de los 40 años y puede ser causada por diversos factores, tales como la obesidad o el sobreesfuerzo de las articulaciones.

 

¿cuáles son las causas y factores de riesgo?

Las causas y los factores de riesgo de la artritis y la artrosis pueden variar según el tipo de enfermedad y la persona afectada. La artritis puede ser causada por infecciones, lesiones o enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide. Por otro lado, la artrosis suele estar asociada con el envejecimiento y el desgaste natural de las articulaciones.

¿Cuáles son los signos y síntomas que pueden experimentarse?

Aunque las dos pueden afectar a cualquier articulación del cuerpo, la manifestación y localización de los síntomas pueden variar según el tipo de enfermedad.

La artritis reumatoide tiende a atacar principalmente las muñecas y los dedos de las manos, mientras que la gota suele afectar más a las articulaciones de los pies, tobillos y rodillas. En cambio, la artrosis suele localizarse en áreas como las manos, rodillas, caderas, columna vertebral y pies.

El dolor se manifiesta de manera distinta en cada enfermedad. En el caso de la artritis, el dolor tiende a ser constante y puede estar acompañado de calor, enrojecimiento e hinchazón en las articulaciones afectadas. Con la artrosis, el dolor suele empeorar al mover la articulación y mejora con el reposo. Además, en etapas avanzadas, las articulaciones afectadas por artrosis pueden presentar deformidades y pérdida de movilidad, mientras que en la artritis, la deformidad articular es más común a medida que la enfermedad progresa.

Es importante destacar que algunos tipos de artritis pueden estar acompañados de síntomas sistémicos, como pérdida de peso, fatiga y fiebre, que no suelen estar presentes en la artrosis, que se limita principalmente a las articulaciones.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ENFERMEDAD REUMÁTICA?

El diagnóstico de la artritis y la artrosis se realiza mediante un examen físico, pruebas de imagen y análisis de sangre para detectar signos de inflamación y daño articular. Es importante consultar a un médico si experimentas síntomas de estas enfermedades, ya que un diagnóstico temprano puede mejorar el pronóstico y el tratamiento.

En el caso de la artritis, el diagnóstico no se basa en una sola prueba específica, sino que requiere una evaluación exhaustiva por parte del médico para determinar el tipo de inflamación que podría estar presente en las articulaciones del paciente. En algunos casos, se necesitan una variedad de pruebas, como análisis de sangre o análisis del líquido sinovial de la articulación afectada, para confirmar el diagnóstico.

Sin embargo, el diagnóstico de la artrosis se basa principalmente en los síntomas que presenta el paciente y en la evaluación física realizada por el médico. Aunque las radiografías pueden ser útiles para detectar signos de deterioro en las articulaciones, es importante tener en cuenta que los resultados de las radiografías no siempre se correlacionan directamente con los síntomas del paciente. Por lo tanto, el médico se basará principalmente en la historia clínica y los hallazgos físicos para llegar a un diagnóstico preciso.

TRATAMIENTOS A SEGUIR DESPUÉS DEL DIAGNÓSTICO

El tratamiento de la artritis varía según el tipo y la gravedad de la enfermedad. En el caso de la artritis infecciosa, se usan antibióticos para combatir la infección, para la artritis reumatoide y psoriásica, se emplean corticoides y fármacos antirreumáticos.

El tratamiento de la artrosis se centra en aliviar el dolor y mejorar la función articular y la movilidad a través de ejercicio físico adaptado a su dolencia y el mantenimiento de un peso saludable. Se recetan analgésicos y antiinflamatorios para controlar el dolor y la inflamación. Es esencial que el tratamiento sea supervisado por un médico y complementado con autocuidado y terapias no farmacológicas.

Fuera del ámbito de la fisioterapia es importante ayudar a la regeneración de cartílago con buena hidratación y suplementos como ácido hialurónico o condroitina.

En los dos casos, la hidroterapia tiene un importante efecto terapéutico positivo, disminuye los síntomas, produce una mejor circulación y relaja la musculatura. Es beneficioso porque el impacto es mucho menor y se realiza actividad aeróbica.

Aconsejando siempre desde un enfoque multidisciplinar: buena alimentación, higiene postural, control de peso, adaptar actividades de la vida cotidiana que conlleven sobreesfuerzo o compresión articular…

La fisioterapia en el tratamiento de la artritis reumatoide

Alivio del dolor

Nuestros fisioterapeutas emplean diversas técnicas, como masajes terapéuticos y terapia de calor, para proporcionar alivio inmediato y duradero. Además, brindan orientación sobre ejercicios específicos que pueden realizar en casa para controlar el dolor.

Mejora de la movilidad

Diseñamos programas de ejercicios adaptados a las necesidades individuales de cada paciente, con el objetivo de aumentar la flexibilidad y mejorar la amplitud de movimiento de las articulaciones afectadas. Esto permite a nuestros pacientes realizar sus actividades diarias con mayor facilidad y comodidad. El trabajo aeróbico es importante porque en personas con artritis el riesgo de enfermedad cardiaca es mayor.

Fortalecimiento muscular

También desarrollamos planes de ejercicios centrados en fortalecer los músculos que rodean las articulaciones afectadas, lo que ayuda a mejorar la estabilidad y protección de las mismas.

Educación sobre el manejo de la enfermedad

Nuestros fisioterapeutas ofrecen información integral sobre cómo manejar los síntomas de la artritis en la vida cotidiana, incluyendo consejos sobre el uso de órtesis si fuera necesario o termoterapia/ crioterapia domiciliaria. También la adaptación de actividades, pautas para la conservación de la energía  y la importancia de mantener un estilo de vida saludable.

La fisioterapia en el tratamiento de la artrosis

Alivio del dolor

Nuestros fisioterapeutas trabajan a través de terapias manuales, de ultrasonidos o diatermia, dependiendo de la situación.

Fortalecimiento muscular

Logramos el fortalecimiento de la musculatura a través de ejercicios de potenciación para lograr el refuerzo y estabilidad articular como protección de la zona afectada (que en este caso es una articulación). Y así poder evitar o alargar una cirugía por prótesis.

Mejora de la movilidad

Trabajamos en el mantenimiento de la movilidad articular para poder realizar las actividades del día a día sin dificultades.